Con un Gustavo Cerati en modo virtual, Charly Alberti y Zeta Bosio revivieron la música del trío en el espectáculo “Ecos”, en la primera de las diez funciones agotadas en el Movistar Arena.
El público, de distintas generaciones, los recibió como si Cerati estuviera allí. Y sucedió. En tiempos donde la inteligencia artificial desafía la percepción de lo real, lo que ocurrió sobre el escenario fue contundente: Soda Stereo volvió a sonar en vivo.
El regreso tomó forma el sábado 21 de marzo, con una alfombra roja que reunió a figuras del espectáculo —actores, músicos y celebridades— que no quisieron perderse un acontecimiento que ya se inscribe como histórico.
Un regreso imposible… pero real
La pregunta es inevitable: ¿cómo puede volver Soda Stereo si su líder falleció el 4 de septiembre de 2014? La banda ya había tenido despedidas memorables, desde su separación en 1997 hasta el regreso en 2007 con la gira “Me verás volver”, y luego el homenaje “Gracias Totales”.
Sin embargo, en “Ecos”, el tiempo parece plegarse. Sobre el escenario, el trío aparece nuevamente formado: Cerati, Alberti y Bosio. Los dos últimos, presentes físicamente, sostienen la base rítmica con la precisión de siempre. Cerati, en cambio, emerge gracias a una tecnología inmersiva que supera el concepto tradicional de holograma.
Convertido en el “Hombre alado” de En la ciudad de la furia, su figura virtual canta y toca en sincronía con registros originales de voz y guitarra. No hay inteligencia artificial recreando su voz: lo que se escucha son grabaciones auténticas, cuidadosamente seleccionadas y ensambladas.
La experiencia: entre lo emocional y lo tecnológico
El impacto no es solo visual. La potencia del bajo y la batería —esa combinación que, como decía Ricardo Mollo, conecta lo analógico con el cuerpo— termina de convencer a los sentidos. La ilusión se vuelve experiencia.
Para muchos jóvenes en el público, es la primera y única oportunidad de “ver” a Soda Stereo en vivo. Crecieron escuchando sus canciones y ahora las viven en presente, sin cuestionar demasiado la naturaleza del espectáculo. Para quienes sí los vieron en su época, la emoción se mezcla con la memoria: cantan, saltan y reviven clásicos como Juegos de seducción o Hombre al agua.
El show comenzó con Ecos y, desde el primer acorde, el Movistar Arena estalló en ovaciones. A pesar de la recomendación de no usar celulares —cuyo brillo afecta la puesta—, la tentación fue inevitable.
Cuando el telón semitransparente se elevó y apareció la figura de Cerati, los gritos hicieron olvidar cualquier distancia entre lo virtual y lo real. En pantalla, sus manos ejecutaban riffs, sus labios cantaban, y su imagen —una versión posible de sí mismo en 2026— resultaba sorprendentemente verosímil.
Más que un homenaje: un show en presente
“Ecos” no es un tributo ni un simple homenaje. Está concebido como un espectáculo en tiempo real. El Cerati virtual interactúa con el público y con sus compañeros: “La espera terminó”, se escucha, en una frase que resuena como si fuera dicha en ese mismo instante.
El trabajo detrás es minucioso. Soda Stereo siempre registró sus conciertos, lo que permitió construir este show a partir de material original. Sobre esas pistas, Alberti y Bosio ensayaron intensamente para lograr una sincronía que mantiene intacto el sonido compacto de la banda.
La puesta en escena acompaña con precisión: luces, pantallas y efectos visuales responden tanto a los músicos reales como al integrante virtual, integrando todo en una misma narrativa escénica.
Vanguardia, una vez más
Soda Stereo fue siempre una banda pionera: en sus giras, en sus cambios estéticos y sonoros, en la incorporación de tecnología a sus shows. “Ecos” continúa esa tradición.
En un formato pensado para espacios cerrados y con una ejecución técnica de alto nivel, el espectáculo no solo revive su legado, sino que lo proyecta hacia el futuro.
Porque al final, más allá de la tecnología, lo que sucede es algo más simple y poderoso: canciones que siguen siendo imbatibles, emoción compartida y la sensación —aunque sea por un momento— de que Soda Stereo nunca se fue.
