En medio de la controversia por los recortes presupuestarios impulsados por el Gobierno de José Antonio Kast, volvió a instalarse el debate sobre las dietas parlamentarias en Chile. Actualmente, diputados y senadores reciben remuneraciones que rondan los $8,3 millones mensuales, cifra que ha sido cuestionada por distintos sectores políticos y sociales.
La discusión reaparece luego de que el Ejecutivo iniciara una serie de ajustes fiscales que incluyen rebajas presupuestarias en programas sociales, salud y otras áreas del Estado, como parte del plan para reducir el gasto público en cerca de US$6 mil millones.
La última reducción de la dieta parlamentaria ocurrió en 2020, cuando el Congreso aprobó una reforma que permitió rebajar las remuneraciones de parlamentarios y altas autoridades. En ese entonces, la dieta pasó desde cerca de $9,4 millones al monto actual.
Desde entonces, periódicamente resurgen iniciativas que buscan una nueva disminución de estos ingresos, especialmente en contextos de ajuste económico o demandas de austeridad fiscal. Diversos sectores han planteado que, mientras se aplican recortes en áreas sensibles como salud, educación o beneficios sociales, también debiera revisarse el gasto asociado a la clase política.
El debate ha cobrado fuerza en las últimas semanas debido a los cuestionamientos por las reducciones presupuestarias impulsadas por Hacienda, las que han generado críticas transversales desde la oposición, gremios y alcaldes.
Incluso, algunos parlamentarios han señalado que una eventual rebaja en las dietas podría transformarse en una señal política ante el escenario económico y social que enfrenta el país. Sin embargo, hasta ahora no existe un proyecto con amplio respaldo para concretar una nueva disminución de las remuneraciones en el Congreso.
