a decisión de Michelle Bachelet de retirar su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas abrió un nuevo flanco de discusión política en Chile. Mientras representantes de centros de pensamiento cuestionaron el manejo del Gobierno de José Antonio Kast y hablaron de una eventual “pequeñez política”, otros analistas sostuvieron que la postulación ya enfrentaba un escenario prácticamente irreversible debido a los resultados de los sondeos informales del Consejo de Seguridad.
La controversia se instaló con fuerza este lunes, luego de que un grupo de excancilleres y exsubsecretarios de Relaciones Exteriores acusara que Estados Unidos no respondió a las solicitudes de audiencia realizadas durante la campaña de la expresidenta y que el representante estadounidense ante Naciones Unidas habría rechazado directamente reunirse con ella.
Bachelet anunció el sábado 19 de septiembre que no continuaría con su postulación al máximo cargo de Naciones Unidas. La decisión se produjo después de una serie de resultados adversos en las consultas informales realizadas entre los integrantes del Consejo de Seguridad, instancia clave dentro del proceso de selección del próximo secretario o secretaria general.
La discusión en “El Primer Café”
El retiro de la candidatura generó una discusión entre los panelistas de El Primer Café, donde se enfrentaron distintas interpretaciones respecto de las causas que llevaron al término de la carrera internacional de la exmandataria.
Desde algunos centros de pensamiento se cuestionó la decisión del Gobierno de Kast de retirar el respaldo oficial de Chile a la candidatura y se planteó que aquello habría debilitado las posibilidades de Bachelet en el escenario internacional.
En ese contexto apareció la expresión “pequeñez política”, utilizada como crítica al manejo que, según esa interpretación, habría tenido el Ejecutivo frente a una candidatura que inicialmente había sido impulsada por la administración anterior.
La discusión, sin embargo, tuvo una segunda lectura. Otros participantes plantearon que el retiro del respaldo chileno no explica por sí solo el desenlace, debido a que la candidatura ya venía registrando dificultades en el Consejo de Seguridad.
Los resultados de las consultas informales habían mostrado una disminución del respaldo a Bachelet. En la tercera votación, realizada el 18 de septiembre, la candidatura costarricense de Rebeca Grynspan apareció en una posición destacada, mientras Bachelet enfrentó un nivel considerable de rechazo. Reuters reportó que el proceso informal es especialmente relevante porque la elección definitiva requiere posteriormente un acuerdo dentro del Consejo de Seguridad, donde los cinco miembros permanentes tienen poder de veto.
Una candidatura que ya enfrentaba dificultades
La propia Bachelet había reconocido públicamente, a comienzos de septiembre, que veía muy difícil alcanzar la Secretaría General de Naciones Unidas.
En una entrevista difundida el 3 de septiembre, la expresidenta señaló que sabía que no llegaría al cargo y calificó la situación, incluso, como un “alivio”. Sus declaraciones se produjeron después de los resultados desfavorables obtenidos en las votaciones informales del Consejo de Seguridad.
Semanas después, finalmente decidió retirar formalmente su candidatura.
Al anunciar la decisión, Bachelet señaló que no se arrepentía de haber asumido el desafío y afirmó que continuaría desarrollando su actividad internacional.
La expresidenta también agradeció especialmente a los gobiernos de Brasil y México, encabezados por Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, respectivamente, por el respaldo entregado a su candidatura desde el comienzo.
Excancilleres apuntan al Gobierno
La discusión adquirió una nueva dimensión este lunes luego de que 11 excancilleres y exsubsecretarios de Relaciones Exteriores difundieran una declaración en la que cuestionaron el manejo del Ejecutivo chileno.
Las exautoridades que respaldaban la candidatura sostuvieron que Chile había tenido la posibilidad de intentar conducir Naciones Unidas y plantearon la necesidad de establecer responsabilidades por el desenlace.
En paralelo, acusaron que Estados Unidos fue el único integrante del Consejo de Seguridad que no recibió a Bachelet durante el proceso de campaña, según la información entregada públicamente por este grupo.
De acuerdo con la denuncia recogida por Cooperativa, solicitudes realizadas por México y Brasil tampoco habrían recibido respuesta de la administración estadounidense, mientras que el embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas habría rechazado una reunión con la expresidenta.
Las exautoridades también cuestionaron la decisión del Gobierno de Kast de retirar el respaldo oficial de Chile.
Según su planteamiento, ese cambio habría generado dudas entre algunos países que previamente habían manifestado interés en apoyar a la expresidenta y habría producido un daño a la candidatura. Esta interpretación corresponde a la declaración de los excancilleres y exsubsecretarios y no constituye una conclusión independiente sobre las causas del resultado.
La respuesta del Gobierno
Desde el Ejecutivo, en tanto, se defendió la decisión de retirar el patrocinio a la candidatura.
La Cancillería sostuvo que la determinación fue adoptada después de evaluar distintos elementos, entre ellos la dispersión de candidaturas en la región y su eventual impacto en las posibilidades de éxito.
El Gobierno también planteó la necesidad de impulsar una reforma profunda del sistema de Naciones Unidas.
De esta manera, el oficialismo ha sostenido una interpretación distinta a la de quienes responsabilizan al Ejecutivo: la decisión de retirar el respaldo habría respondido a una evaluación de las posibilidades reales de la candidatura y al escenario internacional existente.
El factor estadounidense
Uno de los elementos que ahora concentra parte de la controversia es precisamente el papel de Estados Unidos.
La denuncia realizada por los excancilleres plantea que la administración de Donald Trump no respondió a solicitudes de audiencia gestionadas durante la campaña de Bachelet.
Según el mismo grupo, el representante estadounidense ante Naciones Unidas habría rechazado directamente reunirse con la expresidenta.
El episodio adquiere importancia debido a la estructura del proceso de selección del secretario general.
El Consejo de Seguridad cuenta con 15 integrantes, pero Estados Unidos forma parte de los cinco miembros permanentes —junto con China, Rusia, Francia y Reino Unido— que poseen derecho a veto.
Por ello, además de reunir apoyos suficientes entre los integrantes del Consejo, cualquier candidatura necesita avanzar hacia un escenario de acuerdo entre las principales potencias.
Una carrera marcada por los sondeos informales
El proceso de sucesión de António Guterres ha estado acompañado por votaciones informales dentro del Consejo de Seguridad.
Estas consultas no constituyen por sí mismas la votación final, pero permiten conocer el nivel de respaldo y rechazo que enfrentan los distintos candidatos.
En la tercera consulta, realizada el 18 de septiembre, Rebeca Grynspan, de Costa Rica, obtuvo nueve votos de “aliento”, cinco de “desaliento” y uno sin opinión. Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, registró ocho apoyos, seis rechazos y una posición sin opinión.
Bachelet, en cambio, llegó a esa instancia en una situación desfavorable. Reuters informó que su candidatura enfrentaba dificultades para reunir los respaldos necesarios y que la exmandataria decidió posteriormente abandonar la carrera.
Por ello, quienes sostienen que la candidatura estaba “herida de muerte” apuntan principalmente a este escenario: incluso antes de su retiro formal, los resultados de las consultas mostraban dificultades importantes para que su nombre pudiera avanzar hacia la etapa decisiva.
El respaldo de México y Brasil
La candidatura de Bachelet sí contó con apoyos internacionales relevantes.
Brasil y México mantuvieron su respaldo a la expresidenta durante la campaña y posteriormente destacaron su trayectoria internacional.
México, por ejemplo, defendió la idoneidad de Bachelet después de su retiro y valoró su experiencia en organismos internacionales.
La trayectoria de la expresidenta constituía uno de los principales antecedentes de su candidatura. Además de haber ejercido la Presidencia de Chile en dos períodos, Bachelet fue directora ejecutiva de ONU Mujeres y posteriormente Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Su campaña también buscaba instalar la posibilidad de que una mujer latinoamericana encabezara por primera vez la organización.
La reacción de antiguos colaboradores
Tras conocerse la decisión, el excanciller Alberto van Klaveren valoró públicamente el papel desempeñado por Bachelet y destacó su trayectoria internacional.
El exministro calificó como un honor haber participado en la campaña y sostuvo que el liderazgo internacional de la expresidenta mantiene relevancia.
El expresidente Gabriel Boric también reaccionó al retiro y valoró la forma en que Bachelet enfrentó la candidatura. Desde México, además, se defendió públicamente la trayectoria de la exmandataria.
¿Qué viene ahora para la elección de secretario general?
Con el retiro de Bachelet, la carrera por suceder a António Guterres continúa con otros nombres sobre la mesa.
Guterres finalizará su segundo período como secretario general el 31 de diciembre de 2026. El proceso contempla que el Consejo de Seguridad recomiende un candidato a la Asamblea General, que posteriormente debe aprobar su designación.
La competencia permanece abierta y las consultas informales no determinan por sí mismas quién ocupará el cargo.
El escenario también tiene una característica histórica: Naciones Unidas nunca ha tenido una mujer como secretaria general. La posibilidad de que una mujer latinoamericana llegue por primera vez a la máxima conducción de la organización continúa formando parte del debate internacional.
Una controversia que se instala en Chile
El retiro de Bachelet dejó abierta una discusión que va más allá del resultado de las votaciones en Naciones Unidas.
Por una parte, sus antiguos colaboradores y un grupo de exautoridades de Relaciones Exteriores cuestionan la decisión del Gobierno chileno de retirar el respaldo y atribuyen parte del desenlace a esa determinación y al comportamiento de algunos actores internacionales.
Por otra, desde el Ejecutivo se sostiene que el retiro del patrocinio fue consecuencia de una evaluación sobre el escenario de la candidatura y la dispersión de postulaciones, mientras que otros análisis apuntan a los resultados adversos que Bachelet ya venía obteniendo en las consultas del Consejo de Seguridad.
Así, la discusión instalada en El Primer Café refleja dos interpretaciones principales sobre un mismo desenlace: si el término de la candidatura debe entenderse principalmente como consecuencia de decisiones políticas adoptadas en Chile y del respaldo internacional obtenido, o como el resultado de una postulación que ya enfrentaba dificultades importantes dentro del Consejo de Seguridad.
Lo concreto es que Michelle Bachelet decidió poner término a su campaña antes de la fase definitiva del proceso, agradeció el respaldo recibido desde Brasil y México y anunció que continuará vinculada a la agenda internacional.
El debate sobre las responsabilidades políticas y diplomáticas, en cambio, recién comienza y promete continuar durante las próximas semanas en Chile, particularmente a medida que se conozcan nuevos antecedentes sobre las gestiones realizadas durante la campaña y el comportamiento de los distintos países frente a la candidatura.
