El mandatario chileno realizó una visita oficial a Bolivia, la primera de un presidente de Chile en 71 años. Durante el encuentro, ambos gobiernos acordaron avanzar en una agenda de trabajo bilateral, marcada por las diferencias históricas en torno a la aspiración marítima boliviana y el caso del río Silala.
La histórica demanda de Bolivia por obtener una salida soberana al océano Pacífico volvió a instalarse en la agenda bilateral luego de la visita oficial del presidente chileno, José Antonio Kast, al país vecino, donde sostuvo una reunión con su homólogo boliviano, Rodrigo Paz.
El encuentro representa un nuevo capítulo en las relaciones entre Chile y Bolivia, dos países que mantienen una relación diplomática compleja, marcada por diferencias históricas, territoriales y jurídicas que han condicionado sus vínculos durante décadas.
La visita adquiere especial relevancia debido a que constituye la primera realizada por un presidente chileno a Bolivia en 71 años. El último antecedente de este tipo se remonta a agosto de 1955, cuando el entonces mandatario Carlos Ibáñez del Campo visitó el país altiplánico.
Acuerdos para fortalecer las relaciones bilaterales
Durante la reunión, Kast y Paz abordaron distintas materias de interés común y acordaron establecer líneas de trabajo destinadas a fortalecer los vínculos entre ambos países y avanzar en el restablecimiento oficial de sus relaciones bilaterales.
La agenda busca abrir espacios de cooperación y diálogo entre los dos gobiernos, en un contexto en el que las relaciones han estado marcadas por desacuerdos que se mantienen vigentes desde hace décadas.
Entre los asuntos más sensibles se encuentra la aspiración boliviana de recuperar un acceso soberano al mar, una demanda que ha ocupado un lugar central en la política exterior de Bolivia y que Chile ha abordado históricamente desde su posición respecto de los tratados y límites vigentes.
La demanda marítima, un tema pendiente
La aspiración marítima boliviana tiene sus raíces en la Guerra del Pacífico, conflicto del siglo XIX que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia. Como consecuencia de la guerra, Bolivia perdió su litoral, situación que quedó regulada posteriormente por el Tratado de Paz y Amistad suscrito entre Chile y Bolivia en 1904.
Desde entonces, los gobiernos bolivianos han impulsado distintas iniciativas diplomáticas para buscar una solución a su mediterraneidad, mientras que Chile ha sostenido sus argumentos jurídicos en torno al marco establecido por los acuerdos internacionales entre ambos países.
Uno de los hitos recientes más relevantes ocurrió en 2018, cuando la Corte Internacional de Justicia de La Haya determinó que Chile no tenía una obligación jurídica de negociar con Bolivia un acceso soberano al océano Pacífico, sin perjuicio de que ambos países pudieran continuar el diálogo de manera voluntaria.
En este escenario, cualquier acercamiento entre Santiago y La Paz vuelve a poner atención sobre la posibilidad de mantener canales de comunicación abiertos, aunque el avance de las conversaciones dependerá de las posiciones que adopten ambos gobiernos.
El caso del Silala también marcó la relación entre ambos países
Otro de los asuntos que ha generado diferencias entre Chile y Bolivia es el uso de las aguas del río Silala, un curso de agua que nace en territorio boliviano y fluye hacia Chile.
La controversia llegó también a la Corte Internacional de Justicia, luego de que Chile presentara una demanda en 2016 para que se reconociera el carácter de curso de agua internacional del Silala y la aplicación del derecho internacional sobre su utilización.
En diciembre de 2022, el tribunal dio cuenta de que las posiciones de ambos países habían convergido durante el proceso judicial y que varios de los puntos planteados inicialmente ya no eran objeto de controversia entre las partes.
Este antecedente demuestra que, pese a las diferencias históricas, ambos países han recurrido a mecanismos diplomáticos y jurídicos para abordar sus disputas.
Un nuevo escenario para el diálogo entre Santiago y La Paz
La reunión entre José Antonio Kast y Rodrigo Paz abre una etapa de conversaciones en la que los dos gobiernos deberán definir prioridades, mecanismos de coordinación y posibles áreas de cooperación.
La reactivación de los canales bilaterales podría facilitar el tratamiento de asuntos de interés común, sin que ello implique necesariamente un cambio inmediato en las posiciones históricas de cada país sobre la cuestión marítima.
Por ahora, la atención estará puesta en los próximos pasos que adopten ambas administraciones y en la manera en que los acuerdos anunciados se traduzcan en medidas concretas.
El desafío será avanzar en una relación de cooperación que permita abordar las diferencias pendientes mediante el diálogo, respetando los marcos jurídicos internacionales y las posiciones soberanas de Chile y Bolivia.
