La ministra sostuvo que las diferencias políticas no justifican la falta de respeto hacia las mujeres y advirtió que las tareas domésticas y de cuidado no deben utilizarse para descalificar la participación femenina en el debate público.
La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Judith Marín, defendió la continuidad de la cartera y se refirió a las barreras que enfrentan las mujeres en el ámbito político, en medio de la controversia generada por las declaraciones del diputado Javier Olivares, del Partido de la Gente (PDG), sobre la expresidenta Michelle Bachelet y la exalcaldesa de Providencia Evelyn Matthei.
A través de una carta publicada en el diario El Mercurio, la secretaria de Estado cuestionó el tono de los comentarios dirigidos a ambas figuras políticas y planteó que las diferencias ideológicas no pueden convertirse en una justificación para descalificar a las mujeres por su género.
“Las diferencias políticas son legítimas, pero no justifican la falta de respeto que esta semana vimos hacia las mujeres”, expresó Marín, en una reflexión que puso el foco en la forma en que se desarrolla la discusión pública y en los obstáculos que todavía enfrentan las mujeres que participan en política.
La polémica por los dichos de Javier Olivares
La controversia surgió luego de que el diputado Javier Olivares realizara comentarios sobre Michelle Bachelet y Evelyn Matthei, sugiriendo que la exmandataria debía alejarse del debate político, disfrutar de sus nietos y seguir el ejemplo de la excandidata presidencial, dedicándose a preparar cazuelas.
Las expresiones generaron cuestionamientos por la referencia a los roles familiares y domésticos en el contexto de una discusión sobre la participación política de ambas mujeres.
El episodio volvió a instalar el debate sobre los criterios utilizados para criticar a las figuras públicas y sobre las diferencias que pueden existir en el trato que reciben hombres y mujeres dentro de la política.
En ese contexto, Marín planteó que las labores domésticas y de cuidado tienen un valor propio y que no corresponde utilizarlas como una forma de menospreciar a una persona o cuestionar su derecho a intervenir en asuntos públicos.
“Cocinar y cuidar a la familia son tareas valiosas y no tienen que ser menospreciadas. Usarlas como respuesta a una opinión política no es un argumento ni una crítica: es pretender fijarle a una mujer el lugar que debe ocupar por el solo hecho de serlo”, escribió la ministra.
El papel de las mujeres en la política
La reflexión de la secretaria de Estado apunta a una discusión que trasciende las diferencias entre partidos: la participación de las mujeres en espacios de representación, liderazgo y toma de decisiones.
En su planteamiento, Marín distinguió entre las críticas que pueden formularse legítimamente a las posiciones políticas de una autoridad y aquellas expresiones que recurren a estereotipos de género para cuestionar su presencia en el debate público.
Desde esa perspectiva, las opiniones de una expresidenta, una exalcaldesa o cualquier otra representante política deben discutirse considerando sus planteamientos, decisiones y trayectorias, sin reducirlas a expectativas tradicionales relacionadas con la vida familiar.
La ministra también puso de relieve que reconocer la importancia de las tareas domésticas y de cuidado no significa que estas deban transformarse en una obligación exclusiva de las mujeres ni en un argumento para limitar su participación en otros ámbitos de la sociedad.
De esta manera, su intervención se sumó a las reacciones surgidas tras los dichos de Olivares, en una controversia que involucró tanto el debate político como las formas de referirse a las mujeres que ejercen o han ejercido cargos públicos.
Marín defiende la continuidad del Ministerio de la Mujer
Junto con abordar la polémica, Judith Marín defendió la continuidad del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, una cartera vinculada al desarrollo de políticas públicas destinadas a promover la igualdad de oportunidades y enfrentar las brechas que afectan a las mujeres.
Su posición se expresó en un escenario en el que el papel y la permanencia de las instituciones públicas forman parte de la discusión política nacional.
La defensa de la cartera adquiere relevancia en medio de los cuestionamientos sobre las barreras que pueden enfrentar las mujeres en distintos espacios de poder y sobre la necesidad de mantener instancias institucionales que aborden estas materias.
En ese sentido, las declaraciones de la ministra combinaron dos dimensiones: la defensa de la institución que encabeza y el cuestionamiento a expresiones que, a su juicio, desvían la discusión desde las ideas políticas hacia los roles que tradicionalmente se han asignado a las mujeres.
Una discusión que trasciende las diferencias partidarias
La controversia entre las declaraciones del diputado Javier Olivares y la respuesta de Judith Marín volvió a poner sobre la mesa la relación entre el debate político, la libertad de expresión y el respeto hacia las mujeres.
Mientras las diferencias respecto de las propuestas, decisiones y trayectorias de los representantes públicos forman parte de la discusión democrática, el planteamiento de la ministra apunta a que esas discrepancias no deben confundirse con descalificaciones basadas en estereotipos de género.
La discusión también releva la necesidad de distinguir entre valorar las labores familiares y domésticas y utilizarlas como una forma de sugerir que una mujer debe abandonar la actividad política o limitar sus aspiraciones públicas.
Con su carta en El Mercurio, Judith Marín fijó su postura frente a la controversia y defendió que las críticas políticas se concentren en los argumentos y las actuaciones de quienes participan en el debate público, sin establecer límites a su participación por el solo hecho de ser mujeres.
