El aumento sostenido de los salarios nominales debido a la inflación ha vuelto a instalar un debate tributario que, aunque poco visible para la mayoría de las personas, podría estar costando miles de millones de pesos a los trabajadores chilenos.
Diversos economistas y centros de estudio han advertido sobre el denominado «impuesto inflacionario» o «impuesto encubierto», fenómeno que ocurre cuando los tramos del Impuesto a la Renta no se ajustan en línea con el incremento del costo de la vida. Como consecuencia, trabajadores que mantienen prácticamente el mismo poder adquisitivo terminan pagando una mayor carga tributaria simplemente porque sus remuneraciones nominales aumentan.
¿En qué consiste el «impuesto encubierto»?
El mecanismo es conocido internacionalmente como bracket creep. Ocurre cuando los reajustes salariales por inflación empujan a los contribuyentes hacia tramos superiores del impuesto, aun cuando sus ingresos reales prácticamente no hayan aumentado.
En términos simples, una persona puede recibir un incremento de sueldo destinado únicamente a compensar la inflación, pero terminar pagando un porcentaje mayor de impuestos debido al cambio de tramo tributario.
Este fenómeno genera un incremento de la recaudación fiscal sin que exista un aumento explícito de las tasas de impuestos ni una reforma tributaria aprobada por el Congreso.
La cifra que genera controversia
En el debate económico ha circulado la estimación de que este efecto habría significado una mayor recaudación cercana a $2,7 billones, monto que distintos analistas califican como un incremento «silencioso» de la carga tributaria para los trabajadores.
Sin embargo, hasta ahora no existe un informe oficial del Estado que confirme de manera independiente esa cifra, por lo que corresponde atribuirla a las estimaciones realizadas por especialistas o centros de estudio que han analizado el impacto de la inflación sobre la estructura tributaria.
Una promesa que vuelve al debate
El tema también ha reabierto la discusión sobre los compromisos asumidos durante los últimos años respecto de evitar que la inflación aumente la carga tributaria de los trabajadores.
Quienes critican la situación sostienen que mantener este mecanismo contradice el principio de que los impuestos deben gravar aumentos reales de ingresos y no simples ajustes por inflación.
En contraste, otros economistas recuerdan que la recaudación adicional contribuye al financiamiento del gasto público y que cualquier modificación al sistema debe evaluarse considerando su impacto en las finanzas fiscales.
¿Quiénes son los más afectados?
El efecto suele concentrarse en trabajadores dependientes cuyos ingresos se encuentran cerca de los límites entre los distintos tramos del Impuesto Único de Segunda Categoría.
Cuando los salarios se reajustan por inflación, estos contribuyentes pueden comenzar a tributar o pasar a una tasa superior sin experimentar una mejora equivalente en su poder de compra. Las tablas del impuesto son actualizadas periódicamente utilizando la Unidad Tributaria Mensual (UTM), aunque el debate se centra en si esos ajustes compensan completamente el efecto acumulado de la inflación sobre los ingresos nominales.
Un debate que seguirá abierto
Mientras el Gobierno defiende la necesidad de mantener una recaudación suficiente para financiar políticas públicas, especialistas continúan planteando que la transparencia tributaria requiere evitar que la inflación incremente la carga impositiva de manera poco perceptible para los contribuyentes.
La discusión podría volver a tomar fuerza en el marco de futuras reformas tributarias y de la elaboración de los próximos presupuestos fiscales, especialmente si persisten presiones inflacionarias o aumentos significativos en las remuneraciones nominales.
