Durante el evento Wings of Change Americas 2026, organizado por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones de Chile, Louis de Grange, lanzó una crítica directa al modelo comercial de las aerolíneas, apuntando especialmente a sus estrategias de fijación de precios.
La autoridad sostuvo que la industria aérea, particularmente las líneas aéreas, tiende a capturar una proporción significativa del excedente de los consumidores. “Yo creo que la industria aeronáutica, las líneas aéreas en particular, debe ser una de las industrias en las que más exprimen el excedente de los consumidores”, afirmó.
De Grange cuestionó el sistema de precios dinámicos que actualmente domina el mercado, donde un mismo asiento puede tener múltiples valores dependiendo de factores como la anticipación de compra, el canal de venta o incluso el momento del día. “Antes había una tarifa plana, ahora un mismo asiento debe tener 500 tarifas distintas”, señaló, destacando el nivel de sofisticación del revenue management que utilizan las compañías para maximizar ingresos.
El ministro planteó que este escenario abre un debate sobre si aún existe un equilibrio adecuado entre las empresas y los pasajeros. Además, abordó otros factores que influyen en el costo de volar, como los impuestos, las tasas de embarque y la huella ambiental, calificando la discusión como “multivariada”. En ese contexto, una de sus frases generó mayor controversia: “Por lo que uno ve la historia, tan mal no les ha ido”.
Ejecutivos rebaten al ministro
La respuesta de la industria no tardó en llegar. El CEO de SKY Airline, Daniel Belaúnde, rechazó la idea de que las aerolíneas “exprimen” a los pasajeros. “Nosotros no sentimos que exprimimos a los consumidores, sino que competimos con las otras aerolíneas”, afirmó, subrayando que el mercado es altamente competitivo.
El ejecutivo explicó que, en muchos casos, los asientos incluso se venden por debajo de su costo, compensándose con otros ingresos dentro del mismo vuelo, lo que refleja la complejidad del modelo de negocio.
Una visión similar planteó Roberto Alvo, quien indicó que los márgenes de la industria rondan el 4%, reforzando la idea de que se trata de una actividad intensiva en costos y altamente vulnerable a shocks externos. Durante la crisis provocada por la COVID-19, por ejemplo, múltiples aerolíneas enfrentaron procesos de reorganización o requirieron apoyo estatal para sobrevivir.
En esa línea, Gabriel Oliva, representante de Avianca, destacó el proceso de transformación de la compañía tras acogerse al Capítulo 11 en Estados Unidos. “Hoy es una compañía totalmente distinta (…) es una compañía sólida, es una compañía que está en crecimiento”, afirmó.
Presión de costos y tarifas
El debate se da en un contexto de fuertes presiones de costos. Belaúnde explicó que el combustible representa cerca del 25% de los costos de una aerolínea low cost, cifra que se ha incrementado significativamente en el último tiempo.
Desde Avianca, Oliva sostuvo que, si bien las aerolíneas han intentado absorber estos impactos mediante coberturas de combustible, el traspaso a tarifas se vuelve inevitable en escenarios prolongados de altos costos. “Estamos hablando de un casi 30% proporcional (…) así es imposible no hacer esa sustentabilidad si no se traspasa”, señaló.
Por su parte, Juan José Galvarro, de Boliviana de Aviación, expuso el caso boliviano, donde las tarifas estuvieron congeladas por dos décadas y recientemente se ajustaron en un 32%, en un contexto de inflación acumulada del 70% y un alza de 288% en el precio del combustible.
Oliva agregó que América Latina destaca a nivel global por sus altos niveles de tasas e impuestos en el transporte aéreo, lo que encarece los pasajes y limita el crecimiento del turismo.
Propuestas para fortalecer rutas en Chile
Pese a las diferencias, el panel mostró coincidencias respecto a la necesidad de mejorar la conectividad aérea. De Grange insistió en que Chile tiene una ventaja comparativa debido a su extensa geografía.
“El desafío está en generar mayor conexión, sobre todo entre las capitales regionales, tanto del norte como del sur del país”, señaló.
El ministro también planteó posibles medidas como la reducción de tasas de embarque para incentivar nuevas rutas y fortalecer la conectividad interregional, aunque aclaró que se trata solo de “ideas”. Enfatizó que, a lo largo de más de 4.000 kilómetros de territorio, el transporte terrestre resulta poco competitivo frente al aéreo en ciertos trayectos.
El intercambio evidenció un debate abierto entre autoridades y la industria sobre regulación, costos y el futuro del transporte aéreo en la región, en un contexto marcado por la necesidad de equilibrar sostenibilidad financiera, acceso para los pasajeros y desarrollo de la conectividad.
